2.061 GW de proyectos esperan conexión y un transformador tarda cuatro años en llegar. La verdadera restricción de la electrificación es la red.
La cola de conexión es la transición
Por qué la restricción decisiva pasó de la generación al enganche
En el último recuento, 2.061 GW de generación y almacenamiento esperaban permiso para conectarse a la red estadounidense: una caída del 10 % en un año lograda sobre todo mediante cancelaciones y no mediante puestas en marcha ✓ Hecho establecido [2]. En el conjunto del mundo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) contabiliza más de 2.500 GW de proyectos renovables, de almacenamiento y de gran consumo detenidos en colas de conexión ✓ Hecho establecido [4]. El insumo escaso de la transición energética ya no es el aerogenerador ni el panel. Es el cable, el transformador y el permiso.
La composición de la cola estadounidense explica el problema mejor que cualquier discusión sobre ambición política. A finales de 2024 había unos 10.300 proyectos buscando activamente conexión en Estados Unidos, con un total aproximado de 2.300 GW: 1.400 GW de generación y 890 GW de almacenamiento ✓ Hecho establecido [1]. La fotovoltaica aportaba 773 GW de esa cifra, las baterías 749 GW y el gas natural, la categoría que más crece, 253 GW tras un salto del 86 % en un solo año ✓ Hecho establecido [1]. Sea cual sea el diagnóstico sobre la transición, no padece escasez de promotores dispuestos a construir, sino escasez de puntos donde enchufarse.
La cola hizo después algo que no había hecho en al menos una década: encogerse. La capacidad activa cayó un 10 % hasta 2.061 GW ✓ Hecho establecido [2]. Esa cifra suele leerse como prueba de que la reforma funciona. Los datos del laboratorio de Berkeley dicen otra cosa. De toda la capacidad que solicitó conexión entre 2000 y 2020, apenas un 13 % alcanzó la operación comercial, mientras que cerca del 75 % fue retirada ✓ Hecho establecido [3]. Una cola que se vacía por abandono no es una cola que avanza; es una cola que falla más deprisa, lo que produce el mismo titular y ni un solo kilovatio hora.
La duración es la estadística más reveladora. Para los proyectos que entraron en operación entre 2000 y 2007, la mediana entre la solicitud de conexión y la puesta en tensión era inferior a dos años; para los construidos entre 2018 y 2024 supera los cuatro, y la promoción que se conectó en 2024 había pasado una media de 55 meses en el procedimiento ✓ Hecho establecido [3]. Nada en la construcción de una planta solar se volvió cuatro veces más difícil en ese periodo. Lo que cambió fue el aparato administrativo y material necesario para unirla a una red planificada para otro siglo y otra curva de demanda.
Hasta hace poco la cola era un problema de generadores. Ahora tiene dos lados. La cola de grandes consumos que buscan conexión en Texas, en abrumadora mayoría centros de datos e industria electrificada, casi se ha cuadruplicado en un solo año ◈ Evidencia sólida [30]. Se preveía que la demanda de los centros de datos tomada de la red creciera un 22 % en 2025 y casi se triplicara para 2030, concentrada en unas pocas regiones en lugar de repartirse por el sistema ◈ Evidencia sólida [26]. La misma maquinaria que tardaba cuatro años en enganchar un parque eólico debe ahora enganchar consumidores de escala gigavatio, y hacerlo en los ciclos de dieciocho meses en que se despliega el capital informático.
El dinero ha ido a la mitad equivocada del sistema. En el mundo se destinan alrededor de 400.000 millones de dólares anuales a las redes eléctricas, y la AIE calcula que esa inversión debe crecer aproximadamente un 50 %, hasta superar los 600.000 millones anuales, antes de 2030 para igualar la generación ya financiada y los objetivos climáticos ya legislados ✓ Hecho establecido [5]. El transporte de electricidad captó 140.000 millones en 2023 y deberá superar los 200.000 millones anuales a mediados de la década de 2030, hasta alcanzar entre 250.000 y 300.000 millones en los escenarios compatibles con las metas nacionales de emisiones ✓ Hecho establecido [6]. La inversión en generación lleva más de una década adelantando a la red.
Los 2.061 GW en cola en Estados Unidos ✓ Hecho establecido [2] y los 2.500 GW detenidos en el mundo ✓ Hecho establecido [4] no son previsiones ni aspiraciones: son solicitudes presentadas y con tasas pagadas. La restricción que describen no es el coste de generar electricidad, que ha bajado, sino el coste y la duración del acceso a la red, que han subido. Con unos 400.000 millones de dólares anuales, la inversión en redes se sitúa en torno a dos tercios del nivel que la AIE considera necesario para 2030 [5].
Parte del retraso se retroalimenta. Los estudios de conexión se realizan por grupos y el coste de los refuerzos de red se reparte entre los proyectos de cada grupo. Cuando uno se retira, como acaba haciendo tres de cada cuatro [3], los restantes heredan su parte de la factura, lo que desencadena nuevas retiradas y un nuevo estudio. El regulador federal estadounidense diseñó la Orden n.º 2023 precisamente para romper esa cascada, sustituyendo los estudios en serie por orden de llegada por estudios en grupo basados en la madurez del proyecto, con plazos firmes, depósitos económicos y exigencia de control del suelo ✓ Hecho establecido [24].
Lo que los datos de las colas acreditan es más estrecho que la retórica que los rodea, pero también más grave. El factor limitante de la electrificación en Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y cada vez más la India no es el precio del megavatio hora: es la cadena de dependencias sucesivas, permisos, estudios, refuerzos y equipos, que separa un proyecto financiado de un proyecto conectado. Cada uno de esos cuatro eslabones se ha alargado por su cuenta en los últimos cinco años. Las secciones siguientes los toman en orden, el permiso, el transformador, el cobre y la mano de obra, antes de preguntar qué han logrado en realidad las reformas.
Diez años para una línea
Un edificio de autorizaciones que ninguna autoridad controla
Completar una declaración de impacto ambiental en Estados Unidos lleva más de cuatro años de media, y alrededor de una cuarta parte de las revisiones federales amparadas en la ley nacional de política ambiental supera los seis ✓ Hecho establecido [15]. El proyecto de línea SunZia necesitó unos 17 años de tramitación; una línea que da servicio a la reserva de Pine Ridge tardó 20 ✓ Hecho establecido [16]. La construcción nunca fue la parte lenta.
Una línea de transporte de larga distancia es el objeto jurídicamente más expuesto del sistema energético. Cruza fronteras estatales, suelo federal, territorios tribales, servidumbres privadas, cuencas y paisajes protegidos, y concede la mayor parte de su beneficio a personas que no viven en su trazado. La generación, en cambio, es un objeto puntual, sobre una sola parcela y bajo una sola jurisdicción. Esa asimetría, beneficio difuso y coste concentrado multiplicados por el número de autoridades con derecho de veto, explica por qué el calendario de cualquier gran línea occidental lo domina el plazo de tramitación y no el de obra.
Las cifras federales no dejan lugar a dudas. Una declaración de impacto ambiental tarda ya más de cuatro años de media en completarse y aproximadamente una de cada cuatro revisiones se prolonga seis años o más ✓ Hecho establecido [15]. Esos datos miden únicamente el documento. Excluyen los procedimientos de ubicación que corren en paralelo en cada estado, el certificado de utilidad pública exigido en cada territorio atravesado, las expropiaciones que siguen al certificado y los litigios que siguen a las expropiaciones. Una línea que toca cinco estados afronta cinco oportunidades independientes de recibir una negativa que la mate.
Los casos concretos son peores que las medias. SunZia, una línea de alta tensión pensada para llevar energía eólica de Nuevo México a Arizona, pasó unos 17 años en tramitación antes de la obra; una línea que abastece a la reserva de Pine Ridge tardó dos décadas ✓ Hecho establecido [16]. Ninguno de los dos retrasos obedeció a incertidumbre técnica. Ambos reflejan una arquitectura jurídica en la que una sola parte opositora puede imponer años de coste procedimental a un proyecto cuya rentabilidad se calculó sobre una obra de dos o tres años.
La asimetría entre autorizar generación y autorizar transporte tiene consecuencias que los promotores incorporan. Si engancharse a un corredor existente lleva cuatro años y abrir uno nuevo lleva doce, la respuesta racional consiste en amontonar todos los proyectos sobre la red existente y aceptar la congestión resultante. Ese es justamente el patrón que muestran los datos de conexión: 2.061 GW de solicitudes concentrados sobre una red cuya inversión en transporte ronda los 140.000 millones de dólares anuales frente a una necesidad superior a 200.000 millones a mediados de la década de 2030 ✓ Hecho establecido [2] ✓ Hecho establecido [6].
Europa ha intentado una solución jurídica en lugar de administrativa. El paquete europeo de redes, presentado en diciembre de 2025, revisa el reglamento de redes transeuropeas de energía para introducir la aprobación tácita: un proyecto se entiende autorizado si la autoridad competente no responde dentro del plazo legal, fijado en dos años como máximo para la mayoría y en tres para los más complejos ✓ Hecho establecido [23]. La Comisión Europea calcula que hacen falta 584.000 millones de euros de inversión en redes antes del final de la década y propone elevar el mecanismo europeo de interconexión dedicado a la energía desde 5.840 millones de euros para 2021-2027 hasta 29.910 millones para 2028-2034 ✓ Hecho establecido [23].
Las declaraciones de impacto ambiental superan los cuatro años de media y una cuarta parte rebasa los seis [15]; algunas líneas interestatales han requerido 17 y 20 años de revisión [16]. Frente a eso, recablear un corredor existente con conductores avanzados, algo que no exige nueva servidumbre, puede completarse en meses o en un año, frente a los 10 o 15 años de una línea nueva ✓ Hecho establecido [22]. La variable que domina el calendario es la exposición jurídica, no la dificultad técnica.
La aprobación tácita es una innovación estructural genuina, pero solo actúa sobre el reloj administrativo. No acorta la temporada de inventarios ecológicos, no resuelve la negativa de un propietario ni fabrica un transformador. Los plazos vinculan a la autoridad que concede el permiso; no vinculan al mundo físico en el que la línea debe construirse. Esa distinción, entre la restricción de procedimiento y la restricción material, es precisamente la que la mayor parte del comentario sobre reforma de redes confunde, y determina qué medidas pueden aportar capacidad de forma plausible antes de 2030.
El promotor que obtiene todas las autorizaciones en tiempo récord entra acto seguido en una segunda cola invisible. Los grandes transformadores de potencia tardan hasta cuatro años en llegar y los cables de corriente continua de alta tensión pueden superar los cinco [6]. Un permiso concedido en 2026 para una línea que exige equipo de alta tensión a medida no se convierte en electricidad antes de 2031. La reforma de permisos que ignora la cola de equipos se limita a desplazar el cuello de botella un paso aguas abajo y proclamar la victoria.
La lectura honesta de los datos de tramitación es que se trata de una reforma necesaria pero insuficiente. Recortar una autorización de diecisiete años a cinco es una ganancia enorme en un sistema cuya alternativa es el abandono. No constituye, por sí sola, una vía hacia la expansión de red que los objetivos de 2030 dan por supuesta, porque en cuanto se detiene el reloj jurídico arranca el reloj industrial, y ese, como muestra la sección siguiente, corre más despacio cada año desde 2021.
El transformador de cuatro años
Cuando la restricción deja de ser jurídica y se vuelve física
Los cables tardan ya entre dos y tres años en suministrarse y los grandes transformadores de potencia hasta cuatro, casi el doble que en 2021, mientras que los cables de corriente continua de alta tensión pueden superar los cinco ✓ Hecho establecido [6]. En Estados Unidos, los transformadores de potencia estándar promediaban unas 128 semanas en 2026 y los elevadores de central unas 144 ✓ Hecho establecido [8]. Ninguna reforma de permisos alcanza esta restricción.
La AIE examinó la cadena de suministro del transporte eléctrico y encontró un mercado que ha dejado de equilibrarse. Los cables tardan entre dos y tres años. Los grandes transformadores de potencia, hasta cuatro. Los cables de corriente continua de alta tensión, los componentes de los que dependen todos los parques eólicos marinos y todos los enlaces de larga distancia, pueden superar los cinco años ✓ Hecho establecido [6]. Frente a 2021, los plazos se han duplicado aproximadamente. No son efectos de congestión que se disuelvan con un trimestre de demanda floja: reflejan carteras de pedidos llenas durante años frente a una capacidad fabril dimensionada para un mercado de reposición, no para una expansión.
Las cifras estadounidenses son más granulares y no mejores. Los plazos del transformador de potencia estándar promediaron unas 128 semanas en 2026, y los de los elevadores de central, las máquinas que unen una planta a la red de transporte, unas 144 ✓ Hecho establecido [8]. Quien encargue un elevador a mediados de 2026 recibe una fecha de entrega en 2029. Ese solo dato reordena todo lo que viene después: el contrato de conexión, el cierre financiero, el contrato de compraventa de energía y la fecha en la que un estado espera esa capacidad en su evaluación de cobertura.
La evaluación de cadenas de suministro publicada por la AIE en febrero de 2025 situó la compra de cables entre dos y tres años y la de grandes transformadores de potencia hasta en cuatro, en torno al doble de la referencia de 2021, con los cables de corriente continua por encima de cinco ✓ Hecho establecido [6]. Como levantar una fábrica de cables exige a su vez de tres a cuatro años [6], una señal de demanda emitida en 2026 solo suma capacidad física hacia el final de la década.
El precio se ha movido con el plazo de entrega, que es el aspecto de una restricción de capacidad genuina. Los transformadores de distribución han subido entre un 78 y un 95 % desde 2019, los de potencia alrededor de un 77 % y los elevadores de central cerca de un 45 % ✓ Hecho establecido [8]. Los insumos explican una parte: el acero eléctrico de grano orientado, el material de núcleo sin el cual ningún transformador funciona, casi ha duplicado su precio desde enero de 2020 ✓ Hecho establecido [9]. Una inflación de ese orden no solo encarece la factura: cambia qué refuerzos de red superan el análisis de coste y beneficio del regulador y, por tanto, a qué proyectos se les dice que su conexión no es económica.
La demanda explica el resto. Los pedidos de elevadores de central crecieron un 274 % entre 2019 y 2025, y la demanda de transformadores de subestación un 116 % en el mismo periodo ✓ Hecho establecido [9]. Una base industrial que había pasado dos décadas atendiendo un ciclo lento de reposición recibió el encargo, en apenas cinco años, de atender un ciclo de construcción casi cuatro veces mayor. La capacidad de bobinado y la mano de obra cualificada que la maneja, y no el acero o el cobre en abstracto, pasaron a ser el punto concreto en el que la industria dejó de poder decir que sí.
No todos los analistas aceptan que la crisis del transformador sea un fallo puramente de oferta. El análisis sectorial sostiene que una parte relevante es autoinfligida: las eléctricas especifican unidades a medida donde bastaría un diseño estándar, compran a tirones, lo que impide a los fabricantes invertir en capacidad, y tratan el inventario como un pasivo de balance en lugar de como un activo de fiabilidad ⚖ Controvertido [9]. Si esa lectura es correcta, parte de la espera de cuatro años es una cultura de compras y puede acortarse sin una sola fábrica nueva.
La respuesta industrial es real, pero lenta. No se esperaba que las nuevas plantas de cable entraran en servicio antes de 2026, y construir una lleva de tres a cuatro años desde la decisión hasta la producción ✓ Hecho establecido [6]. Los fabricantes se resisten a añadir capacidad frente a carteras que sospechan infladas por reservas especulativas, la misma conducta que llena las colas de conexión de proyectos que jamás se construyen. La industria vive un problema de credibilidad simétrico: los compradores no creen las fechas de entrega y los vendedores no creen los volúmenes de pedido.
La consecuencia para la cola es directa y poco reconocida. Un proyecto puede superar todos los estudios, firmar su contrato de conexión, obtener cada permiso y seguir sin poder energizarse, porque el transformador concreto que lo enlaza no existe y no puede comprarse en menos de cuatro años. Las estadísticas de cola no recogen eso: un proyecto que espera acero y otro que espera un estudio resultan idénticos en los datos, lo que explica que una reforma medida por caudal de tramitación parezca exitosa mientras la capacidad entregada no se mueve.
Cobre, acero y manos cualificadas
Los insumos que no pueden legislarse
El cobre marcó un máximo histórico de 14.527,50 dólares por tonelada en la bolsa de metales de Londres en enero de 2026, empujado por la demanda de redes y centros de datos ✓ Hecho establecido [12]. La AIE sigue proyectando un déficit de oferta de cobre cercano al 25 % para 2035, reducido desde el 30 % pero no cerrado ✓ Hecho establecido [10]. Unos 8 millones de personas trabajan en redes eléctricas en el mundo y esa plantilla debe crecer en 1,5 millones antes de 2030 ◈ Evidencia sólida [6].
El cobre es el material por el que debe pasar todo el argumento de la electrificación. Líneas de transporte, redes de distribución, transformadores, motores y el cableado interno de cualquier centro de datos lo consumen, y ningún sustituto lo iguala en todos esos usos. La AIE estima que el déficit de oferta previsto para 2035 se ha estrechado de alrededor del 30 % a cerca del 25 % a medida que avanzan más proyectos, pero que los déficits persistirán hasta 2035 porque bajan las leyes del mineral, suben los costes de capital y se han ralentizado los descubrimientos ✓ Hecho establecido [10]. Una cuarta parte de la demanda prevista no tiene mina identificada detrás.
El precio ha reaccionado como reacciona un mercado que descuenta una escasez de una década. El cobre alcanzó un máximo histórico de 14.527,50 dólares por tonelada el 29 de enero de 2026 y aún cotizaba cerca de 14.455 dólares en agosto ✓ Hecho establecido [12]. El servicio de estudios de Goldman Sachs espera que los precios cedan algo desde esos récords a medida que responda la oferta, aunque considera estructural, y no cíclica, la demanda derivada de la electrificación ◈ Evidencia sólida [11]. Para quien planifica redes importa menos la dirección que el nivel: todo refuerzo presupuestado con precios de metal de 2019 necesita nueva aprobación, y cada nueva aprobación cuesta otro año.
La mano de obra es la restricción que menos atención recibe y antes aprieta. Alrededor de 8 millones de personas construyen, mantienen y operan redes eléctricas en el mundo, y la AIE estima que esa plantilla debe crecer en 1,5 millones antes de 2030 con las políticas vigentes, casi una quinta parte más en cinco años ◈ Evidencia sólida [6]. Los linieros, los empalmadores de cable, los ingenieros de puesta en servicio de alta tensión y los bobinadores se forman en años, no en trimestres. Ninguna ley de permisos, ninguna tarifa y ninguna subvención acortan un aprendizaje, y los países que buscan esos perfiles compiten entre sí por los mismos.
La restricción de competencias vive dentro de la restricción de equipos. El atasco de transformadores se describe a menudo como un problema de acero, pero el paso limitante en la mayoría de las fábricas es el bobinado, una operación manual, cargada de certificaciones, que no se escala comprando una máquina. Por eso un crecimiento de la demanda del 274 % en elevadores de central entre 2019 y 2025 se tradujo en plazos y no en producción ✓ Hecho establecido [9]. Ampliar capacidad en esta industria significa contratar y formar antes que invertir, razón por la cual las inversiones anunciadas no se ven como entregas hasta pasados tres o cuatro años.
Debemos invertir hoy en las redes o afrontar mañana el atasco.
— Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, octubre de 2023La magnitud de la tarea física se pierde con facilidad en el marco financiero. La AIE calculó que hay que añadir o sustituir 80 millones de kilómetros de líneas eléctricas en el mundo antes de 2040 para que los gobiernos cumplan sus compromisos climáticos y energéticos declarados, aproximadamente la longitud de la red mundial existente, reconstruida en dos décadas ✓ Hecho establecido [7]. Esa es la señal de demanda contra la que hay que leer las esperas de cuatro años por un transformador, un déficit de cobre del 25 % y una carencia de 1,5 millones de trabajadores de red. Cada restricción es manejable por separado. Juntas, definen un ritmo de construcción.
Existe una vía creíble para comprar capacidad sin comprar cantidades proporcionales de cobre, permisos y tiempo. Sustituir los conductores convencionales por diseños de núcleo compuesto dentro de las servidumbres existentes podría casi duplicar la capacidad de transporte estadounidense para 2035, rebajar los precios mayoristas entre un 3 y un 4 % y ahorrar alrededor de 85.000 millones de dólares en costes de sistema para 2035 y 180.000 millones para 2050 ◈ Evidencia sólida [22]. Y lo decisivo: el recableado se mide en meses o en un año, frente a los 10 o 15 años que exige una línea nueva ✓ Hecho establecido [22]. Sustituye proceso jurídico por ciencia de materiales.
Dos años en China, una década en Occidente
Qué compra realmente planificar una red hasta hacerla existir
Pasar de la aprobación a la puesta en tensión en unos dos años es la norma, y no la excepción, en los proyectos chinos de tensión ultraalta ◈ Evidencia sólida [13]. El país amplió su red de corriente continua de tensión ultraalta de unos 28.000 km a más de 40.000 km en cinco años y opera ya 45 proyectos de ese tipo ◈ Evidencia sólida [13]. La corporación estatal de redes de China ha comprometido 4 billones de yuanes, unos 580.000 millones de dólares, para 2026-2030 ✓ Hecho establecido [14].
La comparación pertinente no es ideológica, sino procedimental. En los cinco años hasta 2025, China llevó su red de corriente continua de tensión ultraalta de unos 28.000 km a más de 40.000 km, y a finales de 2025 operaba 45 proyectos de tensión ultraalta: 19 líneas de corriente alterna y al menos 23 enlaces de corriente continua ◈ Evidencia sólida [13]. Solo el enlace Changji-Guquan recorre 3.293 km a 1.100 kV y transporta 12.000 MW ◈ Evidencia sólida [13]. Ninguna jurisdicción occidental ha construido nada de esa tensión, esa longitud y ese ritmo en el mismo periodo.
El compromiso financiero de la fase siguiente es aún mayor. La corporación estatal anunció en enero de 2026 que invertirá 4 billones de yuanes, aproximadamente 580.000 millones de dólares, en el periodo 2026-2030, un 40 % más que en el quinquenio anterior, y que pondrá en servicio 15 nuevas líneas de tensión ultraalta ✓ Hecho establecido [14]. Para dar escala, ese compromiso de una sola empresa se acerca a los 584.000 millones de euros que la Comisión Europea estima necesarios para toda la Unión Europea antes del final de la década ✓ Hecho establecido [23].
La velocidad es un artefacto de gobernanza, no un secreto de ingeniería. Los proyectos chinos de transporte pasan de la aprobación a la puesta en tensión en unos dos años porque la adquisición de suelo, la selección de trazado, la ubicación de la generación y la demanda industrial los decide el mismo aparato de planificación y en el mismo calendario ◈ Evidencia sólida [13]. Cuando se designa un polígono industrial o un núcleo de centros de datos, la red que lo abastecerá se planifica y construye en paralelo, no se solicita después. El intercambio es explícito: el procedimiento que produce la velocidad es el mismo que suprime los derechos de oposición que la tramitación occidental existe para proteger.
El resto del mundo converge en el mismo diagnóstico desde puntos de partida distintos. La India ha identificado una oportunidad de inversión en transporte superior a 9,15 billones de rupias hasta 2032, con la capacidad de transferencia interregional prevista para pasar de 119 GW a 168 GW ✓ Hecho establecido [29], y los analistas describen el transporte, y no la generación, como la barrera invisible de su crecimiento limpio ◈ Evidencia sólida [28]. Brasil, que canaliza su expansión mediante subastas de concesión, licitará cerca de 4.500 km de línea y más de 25.000 millones de reales de inversión en dos subastas de 2026 ✓ Hecho establecido [32].
Los proyectos no hacen cola; se planifican hasta existir.
— ChinaTalk, análisis de la política china de transporte eléctrico, 2026Sería un error leer el historial chino como prueba de que la planificación autoritaria resulta eficiente. El mismo sistema ha producido activos varados considerables y mucha energía vertida en las provincias occidentales, y el reloj de dos años refleja un entorno jurídico en el que las partes afectadas carecen de vías prácticas de oposición. Lo que ese historial sí demuestra es más estrecho y más difícil de descartar: el calendario occidental de diez a veinte años es una elección política y jurídica, no una propiedad física de la infraestructura de alta tensión. Las líneas pueden construirse en dos años. La pregunta es qué se entrega a cambio de construirlas así.
La comparación instructiva, por tanto, enfrenta a unas jurisdicciones occidentales con otras, no a sistemas distintos. El Reino Unido recortó su cola de conexión de más de 700 GW a 381,5 GW con una sola decisión administrativa ✓ Hecho establecido [17]. La Unión Europea propuso plazos legales con aprobación automática al vencer ✓ Hecho establecido [23]. Texas conecta generación más deprisa que cualquier otro mercado estadounidense porque renuncia a garantizarle capacidad firme de red ✓ Hecho establecido [20]. Cada una de esas opciones reparte el riesgo de otro modo, entre el promotor, el consumidor o el sistema, y ninguna exige un régimen político distinto.
Lo que cuesta la congestión
Vertidos, redespacho y la factura que llega al consumidor
El redespacho y la gestión de congestión costaron a Alemania unos 2.700 millones de euros en 2025, con unos costes de operación de red que rozaron los 2.200 millones solo en los tres primeros trimestres ✓ Hecho establecido [18]. Esos importes se recuperan mediante peajes de acceso y acaban en el consumidor final. La congestión no es una ineficiencia teórica: es una factura que llega cada año en que la red sigue siendo más pequeña que la generación conectada a ella.
Cuando la generación se conecta más deprisa que la red que la transporta, el sistema paga por mantener el equilibrio entre ambas. Alemania, que levantó su eólica en el norte y su demanda industrial en el sur, paga la diferencia en redespacho: retribuye a unos generadores para que reduzcan producción en el lado congestionado y a otros para que la aumenten en el opuesto. Esa factura alcanzó unos 2.700 millones de euros en 2025, con costes de operación de red cercanos a los 2.200 millones en los tres primeros trimestres según la agencia federal de redes ✓ Hecho establecido [18].
La dirección de 2025 fue moderadamente alentadora y estructuralmente irrelevante. Las compensaciones por vertido cayeron un 22 % interanual ✓ Hecho establecido [18], reflejo de refuerzos de red, condiciones de congestión más benignas y cambios en el comportamiento del mercado. Pero la aritmética de fondo no varía: esos pagos existen porque la producción renovable no llega a la demanda, y se recuperan mediante peajes que abonan hogares e industria. El debate público trata la inversión en redes como un coste y la congestión como un fenómeno natural. La contabilidad las registra como dos partidas del mismo presupuesto.
La gestión de congestión en un solo país europeo costó unos 2.700 millones de euros en un año [18]. Es dinero gastado no en construir algo, sino en compensar lo que no se construyó. Cada año en que la red sigue infradimensionada, los consumidores abonan un cargo recurrente que no compra activo, ni capacidad, ni seguridad de suministro. El marco político que presenta la inversión en redes como la opción cara está invertido: la opción cara es la que rige ahora.
Texas ilustra el mismo intercambio desde el otro extremo. Bajo el modelo de conectar y gestionar, los generadores se enganchan deprisa a la red y asumen el riesgo de que su producción se vierta cuando la red no pueda transportarla. El resultado es el procedimiento de conexión más rápido de Estados Unidos, 14,2 GW puestos en servicio a lo largo de 2021 y 2022 frente a 5,6 GW en el mayor mercado del este en el mismo periodo ✓ Hecho establecido [20], y un nivel estructuralmente mayor de vertidos, porque lo que se cedió a cambio fue precisamente la planificación anticipada del transporte regional.
Las estadísticas de finalización cuantifican la diferencia. La espera media de conexión ronda los 20 meses en Texas frente a unos 40 en el mayor mercado del este, y de los proyectos que entraron en estudio antes de 2020, el 40 % alcanzó en Texas un contrato de conexión o la operación, frente al 24 % en el este ◈ Evidencia sólida [21]. Ninguno de los dos modelos produce una red suficiente. Uno concede acceso trasladando el riesgo de congestión a los generadores; el otro concede acceso firme a un número menor de proyectos y aplaza el resto.
La congestión es el coste corriente. El riesgo de cola es operativo. El 28 de abril de 2025 la península ibérica perdió el sincronismo con el sistema europeo continental a las 12:33:19, y las redes española y portuguesa habían colapsado a las 12:33:24 ✓ Hecho establecido [19]. El panel de expertos convocado por los operadores europeos de transporte señaló como causa principal probable un control insuficiente de tensión y de potencia reactiva, descartó expresamente la baja inercia y las oscilaciones interzonales como causas raíz y emitió 23 recomendaciones, 13 de ellas ligadas directamente a esas causas ✓ Hecho establecido [19].
La interpretación de aquel suceso se convirtió en sustituto del debate general. El análisis sectorial subraya que las conclusiones apuntan a la resiliencia de la red, al control de tensión y a la coordinación operativa, y no a la penetración renovable como tal ⚖ Controvertido [31]. La distinción no es cosmética. Si el diagnóstico son las renovables, el remedio es frenar su despliegue; si el diagnóstico es la capacidad de la red, el remedio es gastar en control de potencia reactiva, servicios de sistema y capacidad de transporte. El hallazgo formal respalda la segunda lectura, y la segunda lectura cuesta un dinero que la primera no exige.
El marcador de las reformas
Qué intervenciones han movido capacidad de verdad
Las reformas de los últimos tres años, estudios en grupo en Estados Unidos, cola reconstruida en el Reino Unido y aprobación tácita en la Unión Europea, comparten un mismo diseño: encarecer la entrada en la cola e imponer plazos al procedimiento de estudio ✓ Hecho establecido [24] ✓ Hecho establecido [17] ✓ Hecho establecido [23]. Todas racionan el acceso con más eficiencia. Ninguna añade un transformador, un kilómetro de línea ni un empalmador de cable formado.
La Orden n.º 2023, dictada en julio de 2023, fue el mayor cambio en las reglas de conexión estadounidenses en dos décadas. Sustituyó los estudios en serie por orden de llegada por estudios en grupo basados en madurez, impuso a los transportistas plazos firmes respaldados por penalizaciones económicas y exigió a los promotores acreditar madurez comercial y control del suelo antes de entrar ✓ Hecho establecido [24]. La teoría es sólida: si el 72 % de los proyectos que entraron en las colas entre 1999 y 2018 acabó retirándose, en buena medida porque entrar era barato ✓ Hecho establecido [25], poner precio adecuado a la entrada debería dejar una cola que signifique algo.
El Reino Unido aplicó la misma lógica de forma más agresiva y produjo el experimento natural más nítido disponible. El regulador aprobó la metodología TMO4+ en abril de 2025, convirtiendo la cola del orden de llegada al orden de madurez, y en diciembre de 2025 el operador del sistema publicó una cola reformada de 381,5 GW, 283 GW de generación y almacenamiento más 99 GW de demanda conectada a transporte, frente a los más de 700 GW previos ✓ Hecho establecido [17]. Unos 153 GW de proyectos de baterías quedaron directamente fuera ✓ Hecho establecido [17].
| Restricción | Gravedad | Evaluación |
|---|---|---|
| Plazos del equipamiento | Transformadores de hasta cuatro años y cables de corriente continua por encima de cinco, con fábricas nuevas que tardan de tres a cuatro años en levantarse [6] [8]. Ningún instrumento político lo acorta antes de 2029. | |
| Tramitación y litigios | Revisiones ambientales de más de cuatro años de media y líneas concretas de 17 a 20 años [15] [16]. La reforma avanza, pero alcanza sobre todo a proyectos aún no iniciados. | |
| Cobre y materias primas | Un déficit de oferta previsto del 25 % para 2035 y precios de récord [10] [12]. La sustitución y el recableado mitigan la exposición, pero no la eliminan. | |
| Mano de obra cualificada | Una plantilla de 8 millones que debe crecer en 1,5 millones antes de 2030 [6]. Los ciclos de formación duran años y todas las jurisdicciones reclutan del mismo grupo. | |
| Reforma de la cola sin construcción | Un acceso más rápido a una red que no cambia eleva los vertidos, no la energía entregada [20] [21]. El riesgo es cantar victoria con un indicador de caudal. |
El enfoque europeo ataca el reloj administrativo en lugar del precio de entrada. El paquete de redes presentado en diciembre de 2025 introduce la aprobación tácita, por la que un proyecto se entiende autorizado si la administración no responde en dos años, o tres en los casos más complejos, y propone elevar el mecanismo europeo de interconexión dedicado a la energía desde 5.840 millones de euros en 2021-2027 hasta 29.910 millones en 2028-2034 ✓ Hecho establecido [23]. Es el intento más directo hasta la fecha de convertir la urgencia política sobre las redes en un plazo exigible a los organismos que conceden los permisos.
Texas ofrece el contrafactual de lo que logra una reforma centrada solo en el acceso. El modelo de conectar y gestionar entregó 14,2 GW en 2021 y 2022 frente a 5,6 GW en el mayor mercado del este ✓ Hecho establecido [20], con esperas de unos 20 meses frente a 40 y tasas de finalización del 40 % frente al 24 % en la promoción de 2020 ◈ Evidencia sólida [21]. El sistema conecta proyectos más deprisa que ningún otro del país y los vierte más, porque no acompañó el acceso rápido con planificación anticipada del transporte regional. Velocidad de acceso y suficiencia de red son variables distintas, y solo una fue optimizada.
El Reino Unido eliminó cerca de la mitad de su cola con un solo cambio metodológico [17] y el volumen estadounidense cayó un 10 % principalmente por retiradas [2]. Ambos resultados mejoran la relación entre señal y ruido de la cartera; ninguno añade un megavatio de capacidad de transferencia. Con tiempos medianos de conexión todavía por encima de cuatro años [3] y plazos de transformador en torno a 128 semanas [8], la cola es hoy una medida más honesta de una restricción que no se ha movido.
La intervención más eficiente sobre la mesa es también la menos discutida. Sustituir conductores convencionales por diseños de núcleo compuesto en corredores existentes podría casi duplicar la capacidad de transporte estadounidense para 2035, reducir los precios mayoristas entre un 3 y un 4 % y ahorrar cerca de 85.000 millones de dólares en costes de sistema para 2035 ◈ Evidencia sólida [22]. No exige nueva servidumbre, ni nuevo litigio, ni nuevo corredor, y los proyectos piloto sugieren que puede ejecutarse en meses o en un año frente a los 10 o 15 años de una línea de nueva planta ✓ Hecho establecido [22].
Puntuado con honestidad, el historial de reformas es el de mejoras de procedimiento frente a restricciones físicas que no se han movido. Los estudios en grupo, las tasas de entrada y los plazos legales hacen de la cola un instrumento mejor. El recableado y las tecnologías de mejora de red sí elevan la capacidad de transferencia. La oferta de cobre, la fabricación de transformadores y la mano de obra solo responden a una inversión sostenida durante varios años, y ninguna jurisdicción se ha comprometido todavía a ello en la escala que implican sus propios objetivos, salvo una, que comprometió 4 billones de yuanes ✓ Hecho establecido [14].
Qué respalda de verdad la evidencia
Un problema de procedimiento montado sobre un problema de materiales
La tesis fuerte, que la red es la restricción decisiva de la electrificación, resiste la evidencia. La tesis más débil que sostiene la mayor parte de la política pública, que la restricción es sobre todo administrativa y que basta con estudios más rápidos y permisos más cortos, no la resiste ◈ Evidencia sólida [3] ✓ Hecho establecido [6]. Hay dos restricciones apiladas, y solo se ha abordado la de arriba.
La primera restricción es procedimental. Los estudios de conexión, el reparto del coste de los refuerzos, la revisión ambiental y los procedimientos estatales de ubicación explican en conjunto la diferencia entre una conexión de dos años en 2005 y otra de 55 meses en 2024 ✓ Hecho establecido [3]. Esa restricción sí es tratable: responde a los estudios en grupo, a los depósitos de entrada, a los plazos legales y a la aprobación tácita, y las reformas estadounidense, británica y europea de los últimos tres años apuntan todas a ella ✓ Hecho establecido [24] ✓ Hecho establecido [17] ✓ Hecho establecido [23].
La segunda restricción es física y no la creó la regulación. Transformadores de hasta cuatro años, cables de corriente continua de más de cinco, fábricas de cable que tardan de tres a cuatro años en levantarse, un déficit de cobre previsto del 25 % para 2035 y una plantilla de red que debe crecer en 1,5 millones de personas se sitúan todos aguas abajo de cualquier permiso ✓ Hecho establecido [6] ✓ Hecho establecido [10]. Ningún plazo los vincula. Solo responden a pedidos sostenidos, creíbles y plurianuales, exactamente el compromiso que la política a trompicones y la conducta especulativa en las colas han hecho difícil de emitir.
La cola es un problema de papeleo
Un 72 % de los proyectos que entraron en las colas estadounidenses entre 1999 y 2018 acabó retirándose, en buena medida porque entrar era barato [25].
El Reino Unido recortó su cola de más de 700 GW a 381,5 GW con un solo cambio metodológico [17].
Conectar y gestionar entregó 14,2 GW en Texas en dos años frente a 5,6 GW en el mayor mercado del este [20].
La aprobación tácita da por autorizado un proyecto si la administración no decide en dos o tres años [23].
Los conductores avanzados podrían casi duplicar la capacidad de transporte estadounidense sin una sola servidumbre nueva [22].
La cola es un problema de acero y cobre
Los transformadores tardan hasta cuatro años y los cables de corriente continua más de cinco, con plazos casi duplicados desde 2021 [6].
Los transformadores de distribución suben entre un 78 y un 95 % desde 2019 y el acero eléctrico casi se duplica desde enero de 2020 [8] [9].
Se sigue proyectando un déficit de cobre cercano al 25 % para 2035 pese a los precios récord y a los nuevos proyectos [10] [12].
Los 8 millones de trabajadores de red del mundo deben crecer en 1,5 millones antes de 2030, y la formación se mide en años [6].
Conectar generación a una red que no cambia eleva los vertidos; la gestión de congestión alemana costó 2.700 millones de euros en 2025 [18].
La evidencia respalda tres conclusiones con confianza razonable. La reforma de las colas mejora la calidad de la cartera antes que su producción: el Reino Unido redujo su cola a la mitad y Estados Unidos perdió un 10 % de la suya sin sumar capacidad de transferencia ✓ Hecho establecido [17] ✓ Hecho establecido [2]. La reforma de permisos es necesaria pero de efecto lento, porque alcanza sobre todo a proyectos aún no iniciados ✓ Hecho establecido [15]. Y la ganancia de capacidad más rápida disponible es el recableado, que esquiva a la vez la restricción jurídica y la de corredores, aunque sigue expuesto a la cadena de suministro del propio conductor ◈ Evidencia sólida [22].
Tres afirmaciones no sobreviven. Que la cola mide una cartera real: tres cuartas partes de la capacidad en cola acaba retirándose ✓ Hecho establecido [3], y la demanda anunciada también es más blanda de lo que sugieren las solicitudes, pues la agencia estadounidense de estadística energética rebajó su previsión de generación para 2026 a 4,327 billones de kWh tras materializarse los grandes consumos más despacio de lo esperado ✓ Hecho establecido [27]. Que la escasez de transformadores es puramente exógena: parte es conducta de compras ⚖ Controvertido [9]. Y que la penetración renovable causó el colapso ibérico: el hallazgo formal apunta al control de tensión ✓ Hecho establecido [19].
A la electrificación no la frena el coste de la electricidad limpia. La frena una pila de dependencias sucesivas, permiso, estudio, refuerzo, transformador, conductor y cuadrilla, en la que cada eslabón se ha alargado por su cuenta desde 2021. La reforma ha abordado los dos primeros, los más baratos de arreglar y los más visibles. Los restantes responden a un compromiso industrial sostenido y medido en años, y son los que determinan si los objetivos de 2030 se cumplen.
Ese reencuadre tiene una consecuencia de política pública. Si la restricción fuera administrativa, el instrumento correcto sería la reforma jurídica y los resultados aparecerían dentro de un ciclo político. Si es industrial, el instrumento correcto es una cartera de pedidos creíble y plurianual: marcos de compra a largo plazo, especificaciones estandarizadas de transformadores, compras conjuntas entre operadores y sistemas de formación comprometidos al margen del calendario electoral. El análisis de cadenas de suministro de la AIE formula exactamente esa recomendación, y su lógica es la misma que hizo posible el ritmo de construcción chino ◈ Evidencia sólida [6] ◈ Evidencia sólida [13].
El resumen honesto es este. La red es el cuello de botella, y ese cuello de botella tiene dos componentes con relojes de velocidad distinta. Londres, Bruselas y Washington han dedicado tres años a arreglar el componente rápido y tienen resultados genuinos que enseñar. El componente lento, cobre, acero eléctrico, capacidad de bobinado, fábricas de cable y linieros, nunca fue una cuestión de permiso y no se resolverá concediéndolo más deprisa. Hasta que no se ponga en hora el segundo reloj, cada reforma del primero se limitará a llevar los proyectos con más eficiencia hasta el punto en el que esperan.