El nitrógeno sintético alimenta a cerca de la mitad de la humanidad, pero la mayor parte se pierde en el agua y el aire. Una auditoría del gas, las zonas muertas y la crisis de precios de 2026.
Media humanidad, una sola reacción
Por qué el mundo no puede comer sin Haber-Bosch, ni seguir usándolo de este modo
El nitrógeno sintético que produce el proceso Haber-Bosch sostiene hoy la dieta de aproximadamente el 40-50 % de la población mundial, mientras que la fijación humana de nitrógeno triplica aproximadamente el nivel que los científicos consideran un límite planetario seguro ◈ Evidencia sólida [1] [3] [9]. La misma molécula que llena los graneros vacía de oxígeno las aguas costeras, calienta el clima y ata las cuentas de las explotaciones agrícolas al precio del gas natural.
La respuesta directa a la pregunta que examina este informe es que el fertilizante nitrogenado es a la vez indispensable y está pésimamente gestionado. En 2008, un equipo dirigido por Jan Willem Erisman calculó que el fertilizante nitrogenado sostenía al 48 % de la población mundial, frente al 44 % del año 2000, y que a lo largo del siglo XX había hecho posibles unos 4.000 millones de nacimientos ◈ Evidencia sólida [1]. Vaclav Smil, partiendo de supuestos distintos, situó la cifra en torno al 40 % ◈ Evidencia sólida [2]. Our World in Data, tras revisar la bibliografía en 2022, constató que las estimaciones tienden a converger en una horquilla del 40 % al 50 %, y un estudio de Rosa y Gabrielli publicado en 2023 cifró esa proporción en aproximadamente la mitad en 2019 ✓ Hecho establecido [3]. Sea cual sea la cifra que se utilice, ningún otro proceso industrial se interpone entre tantas personas y el hambre. Sin embargo, cerca del 60 % del nitrógeno aplicado a los cultivos nunca llega a la cosecha ◈ Evidencia sólida [6], y es en esa mayoría perdida donde empieza el problema.
La escala de la producción resulta difícil de concebir. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estima que la producción mundial de amoníaco alcanzó en 2025 los 160 millones de toneladas de nitrógeno contenido, frente a los 156 millones de 2024 ✓ Hecho establecido [4]. Solo China produjo 49 millones de toneladas, seguida de la India y Rusia, con 15 millones cada una, Estados Unidos, con 14 millones, e Indonesia, con 6 millones ✓ Hecho establecido [4]. Alrededor del 80 % del amoníaco fabricado mediante Haber-Bosch acaba convertido en fertilizante ✓ Hecho establecido [1], y el consumo mundial de fertilizantes nitrogenados superó los 115 millones de toneladas en 2023, encabezado por China, con 26,3 millones de toneladas, la India, con 20,5 millones, y Estados Unidos, con 11,6 millones ◈ Evidencia sólida [5]. En palabras del USGS, el nitrógeno es un nutriente vegetal esencial que no tiene sustituto ✓ Hecho establecido [4].
Esa producción empuja el ciclo global del nitrógeno muy por fuera de su rango natural. En 2023, un equipo dirigido por Katherine Richardson actualizó el marco de los límites planetarios y fijó el umbral seguro de la fijación industrial y biológica intencionada de nitrógeno en 62 teragramos anuales, con una zona de riesgo creciente que se extiende hasta los 82 ✓ Hecho establecido [9]. La cifra actual ronda los 190 teragramos, aproximadamente el triple del límite ✓ Hecho establecido [9]. Un trabajo anterior de Will Steffen y sus colegas, de 2015, ya había concluido que ese límite estaba rebasado; la cifra más elevada de 2023 obedece en parte a un cambio de método y no a que el uso se haya triplicado. En cualquier caso, el nitrógeno figura entre los nueve límites más gravemente vulnerados, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
La tercera dimensión es económica. Como el amoníaco se fabrica con hidrógeno extraído del gas natural o del carbón, el precio del fertilizante se mueve al compás del de los combustibles fósiles y de la geopolítica de los países que los exportan. En 2021 y 2022, el índice de precios de los fertilizantes del Banco Mundial subió más de un 100 % y un 55 %, respectivamente ✓ Hecho establecido [32]. En 2026 el mercado volvió a recibir un golpe: después de que se declarara cerrado el estrecho de Ormuz a principios de marzo, el precio de la urea superó en abril los 850 dólares por tonelada, un 80 % más que en febrero ✓ Hecho establecido [32]. Dos crisis de precios en cinco años han demostrado con qué rapidez una molécula que se daba por descontada se convierte en una materia prima estratégica.
Estos tres hechos —dependencia, fugas y exposición a los precios— suelen analizarse por separado. Los agrónomos hablan de rendimientos; los ecólogos, de zonas muertas; los climatólogos, de óxido nitroso, y los operadores de mercado, de diferenciales del gas. La tesis de este informe es que forman un único sistema con un solo punto de fallo: un proceso inventado en 1909 que convierte energía fósil en alimentos con una eficiencia global tan baja que la mayor parte del producto acaba como contaminación. La Evaluación Europea del Nitrógeno (European Nitrogen Assessment) estimó en 2011 que la contaminación por nitrógeno le cuesta a Europa entre 70.000 y 320.000 millones de euros al año, más del doble del ingreso agrícola adicional que genera el fertilizante nitrogenado ◈ Evidencia sólida [22]. El fertilizante es barato a pie de explotación, en buena medida, porque sus costes reales se pagan en otra parte.
Tampoco la carga se reparte por igual. Por persona, el uso de fertilizante nitrogenado ronda los 40 kilogramos anuales en Norteamérica y entre 25 y 30 kilogramos en Europa, pero apenas de 2 a 3 kilogramos en África ✓ Hecho establecido [19]. En África Occidental, el uso de nitrógeno mineral fue de 4,1 kilogramos por hectárea cultivada de media en 2023, frente a 192,4 kilogramos en China ✓ Hecho establecido [55]. Una parte del mundo usa demasiado y pierde la mayor parte en los ríos y en el aire; otra usa demasiado poco para cerrar sus brechas de rendimiento. Las secciones siguientes examinan cómo funciona el proceso, adónde va el nitrógeno perdido, quién lo paga, cómo el gas y la guerra fijan su precio, cómo cinco regímenes políticos han intentado gestionarlo y qué respaldan de verdad unas pruebas que siguen siendo objeto de controversia.
Entra gas, sale pan
Cómo una reacción centenaria transformó la energía fósil en alimentos, y por qué tan poca llega al plato
La síntesis de amoníaco consume alrededor del 2 % de la energía final del mundo y el 20 % de la demanda industrial de gas natural, y emite en torno al 1,3 % del dióxido de carbono del sector energético ✓ Hecho establecido [20]. Del nitrógeno que llega a los campos, el cultivo medio mundial solo absorbe cerca del 40 % ◈ Evidencia sólida [6].
El proceso Haber-Bosch combina el nitrógeno del aire con hidrógeno a alta temperatura y presión sobre un catalizador de hierro. Fritz Haber presentó a BASF un aparato de laboratorio operativo el 2 de julio de 1909, y la primera planta comercial empezó a producir el 9 de septiembre de 1913, poco más de cuatro años después ✓ Hecho establecido [2]. El problema de ingeniería —construir recipientes de acero capaces de soportar las presiones necesarias— lo resolvió Carl Bosch, que defendió el proyecto frente al escepticismo interno ✓ Hecho establecido [2]. Haber recibió el Premio Nobel de Química de 1918 y Bosch lo compartió en 1931 ✓ Hecho establecido [1]. Hasta entonces, los agricultores dependían del estiércol, la rotación con leguminosas, el guano y el nitrato extraído en Chile, unos suministros que, según había advertido el químico William Crookes en 1898, no bastarían para alimentar a un mundo en crecimiento ◈ Evidencia sólida [58].
El nitrógeno del aire es gratuito; el hidrógeno, no. Según la hoja de ruta tecnológica del amoníaco de la Agencia Internacional de la Energía (Ammonia Technology Roadmap), en 2020 el 72 % del amoníaco mundial se fabricó a partir de gas natural y el 26 % a partir de carbón, mientras que la electrólisis representó una fracción de punto porcentual ✓ Hecho establecido [20]. El sector utilizó unos 8,6 exajulios de energía, el 2 % del consumo total de energía final, y emitió alrededor de 450 millones de toneladas de dióxido de carbono, el 1,3 % de las emisiones del sistema energético ✓ Hecho establecido [20]. La producción de amoníaco consumió en torno a 170.000 millones de metros cúbicos de gas natural, el equivalente al 20 % de toda la demanda industrial de gas ✓ Hecho establecido [20]. Erisman y sus colegas situaron el mínimo energético teórico de la fijación en 32 megajulios por kilogramo de nitrógeno ✓ Hecho establecido [1]. En suma, la seguridad alimentaria se ha construido sobre un gasoducto.
La AIE estima que la producción de amoníaco consumió 8,6 exajulios de energía en 2020, incluidos unos 170.000 millones de metros cúbicos de gas natural, y emitió 450 millones de toneladas de dióxido de carbono [20]. Como el 72 % de la producción depende del gas, cualquier variación de su precio se traslada casi directamente al coste del fertilizante nitrogenado y, de ahí, al del grano.
El coste climático va mucho más allá de la fábrica. Un estudio publicado en 2022 en Scientific Reports por Stefano Menegat, Alicia Ledo y Reyes Tirado calculó que la cadena de suministro completa del fertilizante nitrogenado sintético emitió en 2018 1.130 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, el 2,1 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero ◈ Evidencia sólida [19]. La fabricación representó el 38,8 % de ese total; el transporte, el 2,6 %, y las emisiones en el campo —sobre todo óxido nitroso liberado cuando los microbios del suelo procesan el nitrógeno sobrante—, el 58,6 % ◈ Evidencia sólida [19]. La mayor parte del daño climático se produce, por tanto, después de esparcir el fertilizante, y por eso unas fábricas más limpias no bastan por sí solas para resolver el problema.
La debilidad de fondo es la eficiencia. Un estudio publicado en Nature en 2015 y dirigido por Xin Zhang y Eric Davidson estimó que la eficiencia media mundial en el uso del nitrógeno por parte de los cultivos ronda 0,4: solo alrededor del 40 % del nitrógeno aplicado acaba en la cosecha, y el resto se pierde en el aire, el agua y el suelo ◈ Evidencia sólida [6]. Para cumplir los objetivos alimentarios y ambientales en 2050, calcularon los autores, esa eficiencia tendría que subir hasta aproximadamente 0,7 ◈ Evidencia sólida [6]. El equipo de Erisman constató que la eficiencia de la producción de cereales había caído de cerca del 80 % en 1960 a alrededor del 30 % en 2000, a medida que los agricultores aplicaban más nitrógeno para obtener ganancias marginales cada vez menores ◈ Evidencia sólida [1]. Las estimaciones varían según las definiciones y los límites del sistema que se adopten, pero todas las grandes evaluaciones concluyen que la mayor parte del nitrógeno se desperdicia ⚖ Controvertido [6] [7].
China ilustra este patrón con especial nitidez. Un estudio a escala de condado de Chen y sus colegas, que cita al Ministerio de Agricultura chino, situó la eficiencia en el uso del nitrógeno de los cultivos del país en torno al 32 % en 2017, frente a una media mundial del 55 % según la definición del ministerio ◈ Evidencia sólida [7]. China representa cerca del 30 % del consumo mundial de fertilizantes, y en la mayoría de sus condados la eficiencia se sitúa entre el 20 % y el 40 % ◈ Evidencia sólida [7]. Zhang calificó el desempeño chino como uno de los más bajos del mundo y advirtió de que seguir por el mismo camino conduciría a un problema de contaminación por nitrógeno aún más grave que el actual ✓ Hecho establecido [6]. Sin embargo, China se ha convertido también en la prueba más sólida de que la eficiencia puede mejorar, una cuestión que se examina en la sección sexta.
Los debates sobre el nitrógeno suelen plantearse como un pulso entre más fertilizante y menos fertilizante. Las pruebas apuntan en otra dirección. Si la eficiencia mundial en el uso del nitrógeno pasara de alrededor del 40 % al 70 % que Zhang y sus colegas consideran necesario, podrían obtenerse las mismas cosechas con mucho menos fertilizante, mucho menos gas y mucha menos contaminación [6]. La restricción determinante no es la cantidad de nitrógeno que fabrica el mundo, sino la proporción que de verdad absorben los cultivos.
La baja eficiencia responde a una lógica económica sencilla. Históricamente, el fertilizante ha sido barato en relación con el valor de la cosecha que protege, de modo que aplicar un margen adicional constituye un seguro racional para un agricultor que se enfrenta a un clima incierto. Las pérdidas resultantes —nitrato en las aguas subterráneas, amoníaco en el aire, óxido nitroso en la atmósfera— recaen en los usuarios del agua aguas abajo, en los habitantes de las ciudades y en el clima, no en la explotación. Erisman y sus colegas señalaron que el número de personas sostenidas por hectárea de suelo cultivable pasó de 1,9 en 1908 a 4,3 en 2008 ✓ Hecho establecido [1]. Ese logro es real. También lo es que se consiguió con un insumo cuyo desperdicio tiene un precio de cero.
Adónde va la otra mitad
Zonas muertas, óxido nitroso y un ciclo llevado mucho más allá de su límite
Desde 1950, más de 500 enclaves costeros de todo el mundo han registrado niveles de oxígeno lo bastante bajos como para asfixiar la vida marina, y de menos del 10 % de ellos se sabía antes de esa fecha que padecieran hipoxia ✓ Hecho establecido [11]. La agricultura genera hoy alrededor del 74 % de las emisiones humanas de óxido nitroso ✓ Hecho establecido [17].
El nitrógeno que escapa del campo no desaparece. Una parte se filtra a las aguas subterráneas en forma de nitrato, otra es arrastrada a los ríos, otra se volatiliza como amoníaco y otra la transforman las bacterias del suelo en óxido nitroso. En los ríos y los mares costeros, el nitrógeno sobrante fertiliza proliferaciones de algas; cuando las algas mueren y se hunden, su descomposición consume el oxígeno del agua que queda por debajo. Una revisión publicada en Science en 2008 por Robert Diaz y Rutger Rosenberg contabilizó zonas muertas en más de 400 sistemas que abarcaban más de 245.000 kilómetros cuadrados, y constató que su número había crecido de forma exponencial desde la década de 1960 ✓ Hecho establecido [10].
Una década después, un equipo internacional dirigido por Denise Breitburg actualizó el panorama. Desde 1950, más de 500 enclaves costeros habían registrado concentraciones de oxígeno iguales o inferiores a 2 miligramos por litro, y de menos del 10 % de esos sistemas se sabía que sufrieran hipoxia antes de 1950 ✓ Hecho establecido [11]. En el mismo periodo, el volumen de agua anóxica en mar abierto se había más que cuadruplicado ✓ Hecho establecido [11]. Los autores vincularon directamente la tendencia costera con la carga de nutrientes: el consumo mundial de fertilizantes se multiplicó por diez después de 1950, y el nitrógeno que los ríos transportan hasta la costa aumentó un 43 % entre 1970 y 2000 ✓ Hecho establecido [11].
El descenso del oxígeno oceánico figura entre los efectos más graves de la actividad humana sobre el medio ambiente del planeta.
— Denise Breitburg, Smithsonian Environmental Research Center, enero de 2018El ejemplo mejor medido se encuentra en el golfo de México, que el Gobierno federal de Estados Unidos denomina ahora golfo de América, adonde los ríos Misisipi y Atchafalaya llevan el nitrógeno de las explotaciones del Medio Oeste estadounidense. En 2024, científicos financiados por la NOAA midieron una zona hipóxica de 6.705 millas cuadradas, la 12.ª más extensa en 38 años de mediciones ✓ Hecho establecido [13]. En 2025 abarcó 4.402 millas cuadradas, la 15.ª más pequeña desde que hay registros ✓ Hecho establecido [14]. Un solo año más favorable no constituye una tendencia: la media quinquenal se situó en 4.755 millas cuadradas, más del doble del objetivo de 1.900 millas cuadradas que el grupo de trabajo federal sobre la hipoxia (Hypoxia Task Force) se ha fijado para 2035 ✓ Hecho establecido [14].
El mar Báltico ofrece un paralelo europeo. Las investigaciones de Jacob Carstensen y Daniel Conley, resumidas por la Universidad de Lund, constataron que la superficie de aguas profundas empobrecidas en oxígeno pasó de unos 5.000 kilómetros cuadrados hacia 1900 a cerca de 60.000 kilómetros cuadrados, y que la mayor parte de esa expansión se produjo después de 1950 ◈ Evidencia sólida [15]. El Báltico es un mar semicerrado con una renovación lenta de sus aguas, lo que lo hace especialmente vulnerable, pero el motor es el mismo: la escorrentía de nutrientes procedente de los campos de cultivo y de las aguas residuales de los países ribereños. A diferencia de lo que ocurre en mar abierto, las zonas muertas costeras responden a lo que sucede en los campos y las cuencas que desembocan en ellas, lo que significa que pueden recuperarse cuando disminuye la carga de nutrientes.
La segunda vía de escape es la atmósfera. El balance de óxido nitroso del Global Carbon Project, dirigido por Hanqin Tian y publicado en 2024, constató que las concentraciones atmosféricas habían pasado de 270 partes por mil millones en 1750 a 336 partes por mil millones en 2022 ✓ Hecho establecido [16]. Las emisiones humanas aumentaron un 40 % entre 1980 y 2020, y la agricultura fue responsable del 74 % de las emisiones antropogénicas en la década de 2010 ✓ Hecho establecido [16] [17]. Las concentraciones observadas han superado los niveles proyectados en todos los escenarios empleados en la sexta fase del Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados (CMIP6) ✓ Hecho establecido [16]. Pep Canadell, del CSIRO, señaló que las tasas de crecimiento de 2020 a 2022 fueron un 30 % superiores a las de cualquier año anterior desde 1980 ✓ Hecho establecido [17].
La actualización de los límites planetarios publicada en 2023 en Science Advances fijó el umbral de la fijación industrial y biológica intencionada de nitrógeno en 62 teragramos anuales y estimó la fijación actual en unos 190 teragramos [9]. Los autores concluyeron que el límite está rebasado a escala global, lo que sitúa al nitrógeno entre los más gravemente excedidos de los nueve límites del sistema terrestre.
El óxido nitroso es un gas potente y persistente. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), con los valores del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, le atribuye un potencial de calentamiento global a 100 años 273 veces superior al del dióxido de carbono y una permanencia en la atmósfera de más de un siglo ✓ Hecho establecido [18]. China fue el mayor emisor en 2020, con el 16,7 % del total mundial, seguida de la India, con el 10,9 %, y Estados Unidos, con el 5,7 % ✓ Hecho establecido [17]. Europa es la excepción notable: sus emisiones cayeron un 31 % en esas cuatro décadas, lo que demuestra que la tendencia no es inamovible ✓ Hecho establecido [16]. El equipo del CSIRO calculó que las emisiones humanas de óxido nitroso deben reducirse en torno a un 20 % respecto a los niveles de 2019 de aquí a 2050 para ser coherentes con los objetivos de París ◈ Evidencia sólida [17].
La factura llega aguas abajo
Agua potable, riesgo de cáncer, contaminación atmosférica y unos costes que nadie factura
En 2011 se estimó que la contaminación por nitrógeno le costaba a Europa entre 70.000 y 320.000 millones de euros al año, más del doble del ingreso agrícola adicional que genera el fertilizante ◈ Evidencia sólida [22]. En 2025, un repunte de nitratos obligó a la compañía de aguas del centro de Iowa a prohibir por primera vez en su historia el riego de céspedes ✓ Hecho establecido [25].
El coste de la contaminación por nitrógeno se hace más visible allí donde llega al grifo. El 13 de junio de 2025, Central Iowa Water Works impuso la primera prohibición de su historia de regar el césped a cerca de 600.000 clientes, después de que los niveles de nitrato del río Raccoon alcanzaran los 20,55 miligramos por litro ✓ Hecho establecido [25]. El límite estadounidense para el agua potable es de 10 miligramos por litro, medidos como nitrógeno en forma de nitrato. La planta de eliminación de nitratos de la compañía cuesta unos 16.000 dólares diarios y solo puede tratar 10 millones de galones al día, frente a una demanda estival de 70 a 80 millones ✓ Hecho establecido [25]. Un responsable de la empresa explicó la causa sin rodeos: todo lo que sale del paisaje agrícola aguas arriba acaba en las tomas de agua de la ciudad ✓ Hecho establecido [25].
Des Moines intentó que pagaran los contaminadores. En 2015, la compañía de aguas demandó a los distritos de drenaje de tres condados situados aguas arriba, con el argumento de que las redes de drenaje subterráneo por tubos que evacuan el agua de los campos eran fuentes puntuales de contaminación con arreglo a la Clean Water Act. En enero de 2017, el Tribunal Supremo de Iowa dictaminó que los distritos de drenaje gozaban de inmunidad frente a reclamaciones por daños, y la causa federal se archivó en marzo de 2017 ✓ Hecho establecido [26]. El episodio dejó al descubierto el andamiaje jurídico que protege a la agricultura: según la legislación estadounidense, la escorrentía de los campos de cultivo se clasifica como contaminación difusa y queda en gran medida exenta del sistema de permisos que rige para las fábricas y las depuradoras. Son los abonados al servicio de agua quienes pagan el tratamiento.
El riesgo para la salud podría empezar muy por debajo del límite legal. Un estudio de registros daneses dirigido por Jörg Schullehner siguió a 2,7 millones de adultos entre 1978 y 2011, y utilizó más de 200.000 muestras de agua para estimar la exposición ◈ Evidencia sólida [24]. Las personas expuestas a más de 9,3 miligramos de nitrato por litro presentaban un riesgo de cáncer colorrectal un 16 % mayor que las expuestas a menos de 1,3 miligramos, y el aumento del riesgo aparecía a partir de unos 4 miligramos por litro ◈ Evidencia sólida [24]. El límite europeo es de 50 miligramos de nitrato por litro, más de diez veces ese umbral. Schullehner señaló que el aumento del riesgo podía observarse con concentraciones muy inferiores a la norma de agua potable ◈ Evidencia sólida [24]. Una sola cohorte no demuestra la causalidad, pero el hallazgo ha suscitado peticiones de revisar unas normas fijadas hace décadas.
En una cohorte de 2,7 millones de adultos daneses, la exposición a más de 9,3 miligramos de nitrato por litro se asoció a un riesgo de cáncer colorrectal un 16 % mayor que la exposición a menos de 1,3 miligramos, y el riesgo elevado aparecía a partir de unos 4 miligramos [24]. La norma de la UE para el agua potable es de 50 miligramos por litro. Se trata de una asociación observacional, pero procede de datos de registros nacionales con estimaciones de exposición de una precisión poco común.
Las aguas subterráneas de Europa muestran hasta qué punto el problema es persistente. La evaluación de la Directiva de Nitratos de 1991 que la Comisión presentó en julio de 2026 constató que la proporción de estaciones de control de aguas subterráneas que alcanzaban o superaban el límite de 50 miligramos llegaba al 25,3 % en Alemania, al 21,7 % en Portugal, al 14,8 % en Dinamarca y al 11,7 % en Italia ✓ Hecho establecido [59]. La Oficina Europea de Medio Ambiente (European Environmental Bureau), al analizar esa misma evaluación, cifró el coste de la contaminación por nitratos en unos 22.000 millones de euros anuales y afirmó que más del 33 % de las masas de agua están afectadas por la contaminación agraria ◈ Evidencia sólida [27]. La evaluación concluyó que la directiva sigue siendo necesaria, aun cuando la Comisión preparaba medidas de simplificación para los agricultores ✓ Hecho establecido [27].
El nitrógeno también mata a través del aire. El amoníaco que desprenden el estiércol y los fertilizantes reacciona con otros contaminantes y forma partículas finas. Un estudio publicado en 2021 en Proceedings of the National Academy of Sciences por Nina Domingo y sus colegas estimó que la contaminación atmosférica de origen agrario en Estados Unidos causa unas 17.900 muertes al año, 15.900 de ellas debidas a la producción de alimentos, y que el 80 % de estas últimas se vincula a alimentos de origen animal ◈ Evidencia sólida [28]. Aproximadamente 12.400 de esas muertes eran atribuibles a las emisiones de amoníaco ◈ Evidencia sólida [28]. Estas muertes rara vez aparecen en los debates sobre política agraria, porque la contaminación es difusa y las víctimas viven lejos de los campos.
La Evaluación Europea del Nitrógeno concluyó que los daños causados por el nitrógeno le cuestan a cada europeo entre 150 y 740 euros al año, y que el total supera el ingreso agrícola que genera el fertilizante nitrogenado [22]. Los abonados al agua en Iowa, los pescadores costeros del golfo y las familias que respiran partículas derivadas del amoníaco pagan una subvención encubierta a la forma en que se fertilizan los cultivos. Ningún precio de mercado transmite ese coste al agricultor que aplica el nitrógeno.
Si se juntan las piezas, el daño resulta grande en relación con el beneficio. La Evaluación Europea del Nitrógeno, presentada en 2011 por Mark Sutton y sus colegas, estimó unos daños anuales totales de entre 70.000 y 320.000 millones de euros en toda Europa ◈ Evidencia sólida [22]. La Declaración de Colombo de octubre de 2019, adoptada en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estimó que alrededor del 80 % del nitrógeno que moviliza la humanidad se pierde en el medio ambiente, con un valor de unos 200.000 millones de dólares anuales, y comprometió a los gobiernos con el objetivo de reducir a la mitad el desperdicio de nitrógeno para 2030 ✓ Hecho establecido [23]. Joyce Msuya, entonces directora ejecutiva adjunta del PNUMA, resumió lo que está en juego en una sola frase: la existencia de la humanidad depende del nitrógeno, pero su utilidad ha tenido un coste terrible ✓ Hecho establecido [23]. La declaración no es vinculante, y siete años después ese objetivo sigue sin ningún mecanismo que obligue a cumplirlo.
Gas, guerra y el precio del pan
Dos crisis de los fertilizantes en cinco años y lo que revelaron sobre quién tiene la sartén por el mango
En 2022 se paralizó casi el 70 % de la producción europea de amoníaco por la escalada del precio del gas ✓ Hecho establecido [35]. En 2026, el cierre del estrecho de Ormuz redujo un 83 % las exportaciones de urea de los productores dependientes del golfo Pérsico y llevó los precios por encima de los 850 dólares por tonelada ✓ Hecho establecido [32] [43].
El primer aviso llegó en septiembre de 2021. Con unos precios mayoristas del gas en el Reino Unido de 19,79 dólares por millón de unidades térmicas británicas de media, más de un 500 % por encima de la media de 3,20 dólares de 2020, CF Industries detuvo sus dos plantas británicas de amoníaco, en Billingham e Ince ✓ Hecho establecido [37]. El cierre cortó el suministro de un subproducto en el que pocos habían reparado: el dióxido de carbono de calidad alimentaria, que se utiliza para aturdir al ganado en el sacrificio y para envasar carne y bebidas. El Gobierno británico acordó un apoyo financiero a corto plazo para reactivar Billingham, una subvención de emergencia a una planta de fertilizantes para mantener en marcha la cadena de suministro alimentario ✓ Hecho establecido [37]. En junio de 2022, CF anunció el cierre definitivo de Ince, y en septiembre de 2022 paralizó la producción de amoníaco en Billingham ✓ Hecho establecido [36].
La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 convirtió la tensión del gas en una crisis. Se cerró el amoniaducto Togliatti-Odesa, que transportaba hasta 2,5 millones de toneladas anuales de amoníaco ruso a lo largo de unos 2.470 kilómetros hasta las terminales de exportación del mar Negro ✓ Hecho establecido [48]. Rusia había suministrado alrededor del 16 % del comercio mundial de fertilizantes nitrogenados en 2020, según el IFPRI ◈ Evidencia sólida [49]. En noviembre de 2022, la patronal Fertilizers Europe informó de que casi el 70 % de la producción europea de amoníaco llevaba parada desde agosto por los precios del gas, y la Comisión Europea estimó que el coste de los fertilizantes para los agricultores había subido un 110 % respecto a 2019 ✓ Hecho establecido [35]. La urea, el fertilizante nitrogenado más comercializado, se convirtió en un barómetro de la guerra.
No todos salieron perdiendo. Los productores con acceso a gas barato, sobre todo en Norteamérica, vendían en un mercado mundial cuyo precio marcaban las plantas europeas más caras. CF Industries declaró un beneficio neto de 3.350 millones de dólares en 2022, frente a 917 millones en 2021 ✓ Hecho establecido [36]. Yara, con sede en Noruega, comunicó un resultado bruto de explotación (EBITDA) récord en 2022, sin partidas extraordinarias, de 4.889 millones de dólares ✓ Hecho establecido [38]. El amoníaco de la costa estadounidense del golfo de México costó de media 1.070 dólares por tonelada corta en 2022, frente a unos 450 dólares en 2025 ✓ Hecho establecido [4]. Si esos márgenes reflejaban escasez o poder de mercado es una de las cuestiones controvertidas que se examinan en la sección séptima ⚖ Controvertido [47].
Después llegó la segunda sacudida. Tras declararse cerrado el estrecho de Ormuz a principios de marzo de 2026, el Banco Mundial informó de que el precio de la urea superó en abril los 850 dólares por tonelada, un 80 % más que en febrero, y recordó que Oriente Próximo suministra casi una cuarta parte de las exportaciones mundiales de urea ✓ Hecho establecido [32]. Su informe de perspectivas de los mercados de materias primas (Commodity Markets Outlook) de abril de 2026 pronosticó una subida anual del 31 % en los precios de los fertilizantes, impulsada por un alza de alrededor del 60 % en la urea, y advirtió de que la asequibilidad sería la peor desde 2022 ✓ Hecho establecido [33]. El Centro de Comercio Internacional constató que las exportaciones de urea de las economías dependientes del estrecho cayeron un 83 % en volumen en abril de 2026 respecto al mismo mes del año anterior, y que el golfo Pérsico suministra normalmente el 43 % de la urea que se transporta por mar ✓ Hecho establecido [43].
El Banco Mundial informó de que el precio de la urea subió un 80 % entre febrero y abril de 2026, después de que se declarara cerrado el estrecho de Ormuz [32]. El Centro de Comercio Internacional constató que las exportaciones de urea de las economías dependientes de Ormuz cayeron un 83 % en volumen en abril [43]. Los precios se moderaron hasta unos 453 dólares por tonelada en junio, cuando el transporte marítimo se reanudó parcialmente [44], pero el episodio demostró que un único cuello de botella marítimo puede mover en pocos días el precio mundial de los insumos alimentarios.
Otros gobiernos agravaron entonces la escasez. China, que había exportado unos 4,9 millones de toneladas de urea en 2025, prohibió en marzo de 2026 numerosas exportaciones de fertilizantes y más tarde fijó un cupo de alrededor de 1,5 millones de toneladas, según informaciones de Reuters ◈ Evidencia sólida [45]. Pekín ya había restringido los envíos en 2024, cuando sus exportaciones de nitrógeno se desplomaron más de un 90 % interanual ✓ Hecho establecido [34]. La India, que obtenía de Oriente Próximo más del 40 % de su urea y de su fosfato diamónico, buscó a toda prisa proveedores alternativos ◈ Evidencia sólida [45]. Sus licitaciones de importación se adjudicaron a entre 935 y 959 dólares por tonelada, frente a 410-420 dólares un año antes ◈ Evidencia sólida [46]. Las restricciones a la exportación de los grandes productores transformaron una perturbación regional del transporte marítimo en un fenómeno mundial de precios.
La respuesta europea ha tirado en dos direcciones. Para privar de ingresos a Moscú, la UE impuso derechos a los fertilizantes nitrogenados rusos y bielorrusos a partir del 1 de julio de 2025, que combinan un arancel del 6,5 % con un gravamen de 40 a 45 euros por tonelada que asciende a 430 euros por tonelada en 2028 ✓ Hecho establecido [39]. La ponente letona Inese Vaidere sostuvo que la medida ayudaría a impedir que Rusia utilizara el mercado de la UE para financiar su maquinaria de guerra ✓ Hecho establecido [40]. Desde el 1 de enero de 2026, las importaciones de fertilizantes entraron además en la fase definitiva del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, que añade unos 43 euros por tonelada a la urea egipcia, según las estimaciones ◈ Evidencia sólida [41]. En cuestión de semanas, la Comisión propuso suspender los aranceles ordinarios sobre la urea y el amoníaco de otros proveedores para compensar esos costes ✓ Hecho establecido [41]. En mayo de 2026, con los precios del nitrógeno en la UE alrededor de un 70 % por encima de su media de 2024, Bruselas publicó un Plan de Acción sobre Fertilizantes que ofrecía apoyo específico a través de los instrumentos de la política agrícola ◈ Evidencia sólida [42].
Cinco regímenes, una molécula
Cómo gestionan el nitrógeno China, la India, los Países Bajos, Dinamarca y Estados Unidos, y qué muestran los resultados
El uso de nitrógeno mineral oscila entre 192,4 kilogramos por hectárea cultivada en China, 59,1 en Estados Unidos y 14,4 en el conjunto de África ✓ Hecho establecido [55]. Las políticas que hay detrás de esas cifras van desde objetivos de producción y subvenciones a los precios hasta órdenes judiciales y un impuesto sobre el carbono que grava la ganadería.
China es el caso más claro de reforma a gran escala. En febrero de 2015, el Ministerio de Agricultura puso en marcha un Plan de Acción de Crecimiento Cero del uso de fertilizantes para 2020. Según el Anuario Estadístico de China, el consumo total de fertilizantes cayó a continuación de 60,23 millones de toneladas en 2015 a 52,51 millones en 2020, un descenso del 12,8 % ✓ Hecho establecido [52]. El uso de nitrógeno mineral por hectárea cultivada bajó de 235,4 kilogramos en 2014 a 192,4 kilogramos en 2023 ✓ Hecho establecido [55]. Un estudio publicado en 2024 en Nature Food y dirigido por investigadores de Carnegie Science constató que la eficiencia china en el uso del nitrógeno mejoró un 18 % entre 2007 y 2017, mientras los rendimientos subían un 10 % y la contaminación por nitrógeno caía un 8 % ◈ Evidencia sólida [8]. China sigue aplicando mucho más nitrógeno por hectárea que cualquier otro gran productor, pero ha demostrado que el uso puede reducirse sin que se hunda la producción.
La India ilustra el incentivo contrario. La urea se vende a los agricultores a un precio fijo y fuertemente subvencionado, lo que fomenta su uso excesivo en relación con otros nutrientes. La factura de las subvenciones a los fertilizantes del ejercicio fiscal 2025-26 alcanzó unos 2,11 lakh crore de rupias (2,11 billones de rupias), un 22 % más que el año anterior ◈ Evidencia sólida [60]. El uso de nitrógeno mineral se situó en 121,5 kilogramos por hectárea cultivada en 2023 ✓ Hecho establecido [55]. El Gobierno ha promovido la nanourea, un producto líquido con el que, según la cooperativa IFFCO, una botella de 500 mililitros puede sustituir a un saco de 45 kilos. Un ensayo de campo de dos años realizado en la Universidad Agrícola de Punyab registró rendimientos de trigo un 21,6 % inferiores y de arroz un 13 % inferiores cuando la nanourea reemplazó al nitrógeno convencional ⚖ Controvertido [53]. La promesa de que la tecnología puede sustituir a toneladas de fertilizante no ha superado las pruebas independientes.
Los Países Bajos muestran lo que ocurre cuando la legislación sobre el nitrógeno choca con la política. En 2019, el Consejo de Estado anuló el sistema gubernamental de autorización de emisiones de nitrógeno en las inmediaciones de hábitats protegidos, lo que congeló miles de permisos de construcción y de explotaciones agrarias. Los planes para comprar y cerrar granjas ganaderas desencadenaron protestas masivas, y en marzo de 2023 el nuevo Movimiento Campesino-Ciudadano, conocido como BBB, ganó las elecciones provinciales y obtuvo 17 escaños en el Senado ✓ Hecho establecido [56]. En enero de 2025, el Tribunal de Distrito de La Haya ordenó al Estado que, para 2030, situara la mitad de sus espacios naturales sensibles al nitrógeno por debajo de sus límites de deposición, so pena de pagar a Greenpeace una multa de 10 millones de euros ✓ Hecho establecido [50]. El dirigente agrario Ger Koopman, de LTO, advirtió de un impacto sin precedentes sobre la agricultura, la construcción de viviendas y la economía neerlandesa ✓ Hecho establecido [50].
Dinamarca optó por la negociación en lugar del litigio. Su acuerdo Tripartito Verde de junio de 2024 entre el Gobierno, los agricultores, la industria y las organizaciones ecologistas introdujo el primer impuesto del mundo sobre las emisiones del ganado, que empezará en 300 coronas danesas por tonelada de dióxido de carbono equivalente en 2030 y subirá a 750 coronas en 2035, con una deducción del 60 % que rebaja el tipo efectivo ✓ Hecho establecido [51]. El pacto destinó además 250.000 hectáreas a nuevos bosques y un fondo de 40.000 millones de coronas para retirar de la producción superficie agraria ✓ Hecho establecido [51]. El ministro de Clima, Lars Aagaard, afirmó que la agricultura es el mayor emisor de Dinamarca y que esa situación no puede continuar ✓ Hecho establecido [51]. La prueba de fuego será comprobar si la carga de nitrógeno que llega a las aguas costeras danesas disminuye de verdad.
Estados Unidos confía en la acción voluntaria. La escorrentía agraria queda en gran medida fuera del sistema de permisos de la Clean Water Act, y los objetivos del grupo de trabajo sobre la hipoxia para el golfo dependen de las estrategias estatales de reducción de nutrientes y de los pagos de incentivo. La media quinquenal de la zona muerta del golfo sigue duplicando con creces el objetivo para 2035 ✓ Hecho establecido [14]. El uso estadounidense de nitrógeno mineral es relativamente bajo por hectárea, con 59,1 kilogramos en 2023 ✓ Hecho establecido [55], pero los campos con drenaje subterráneo del Cinturón del Maíz vierten nitrógeno a los ríos con una eficacia inusual. La estructura del mercado también está en el punto de mira: en marzo de 2026, Bloomberg informó de que el Departamento de Justicia había abierto investigaciones civiles y penales sobre los grandes productores de fertilizantes, y en las observaciones públicas remitidas al Departamento de Agricultura se afirmaba que cuatro empresas controlan alrededor del 75 % del suministro de nitrógeno de Estados Unidos ◈ Evidencia sólida [47].
Los dos regímenes con avances más medibles, China y Dinamarca, combinaron objetivos cuantitativos explícitos con capacidad estatal para hacerlos cumplir. Los Países Bajos tienen una ley vinculante pero ningún acuerdo político, y Estados Unidos tiene un acuerdo político pero ninguna ley vinculante. Los programas voluntarios contra la contaminación difusa no han acercado la zona muerta del golfo a su objetivo en más de dos décadas de esfuerzos [14] [52] [51].
El África subsahariana afronta el problema inverso. La Declaración de Abuja de 2006 fijó un objetivo de 50 kilogramos de nutrientes fertilizantes por hectárea; según el IFDC, el uso africano pasó de 8,0 kilogramos en 2006 a un máximo de 42,5 en 2019, antes de caer a 34,5 en 2022 ✓ Hecho establecido [29]. El uso de nitrógeno mineral en el conjunto de África fue de apenas 14,4 kilogramos por hectárea cultivada de media en 2023, y de 2,0 en Nigeria ✓ Hecho establecido [55]. En la Cumbre Africana sobre Fertilizantes y Salud del Suelo, celebrada en Nairobi en mayo de 2024, los gobiernos asumieron el compromiso de triplicar para 2034 la producción y la distribución nacionales de fertilizantes orgánicos e inorgánicos certificados ✓ Hecho establecido [30]. Nueva Zelanda, por su parte, limita desde julio de 2021 el nitrógeno sintético a 190 kilogramos por hectárea y año en los pastos, aunque su actual Gobierno ha propuesto derogar ese tope ◈ Evidencia sólida [54].
| Riesgo | Gravedad | Valoración |
|---|---|---|
| Dependencia de las importaciones del golfo Pérsico y de Rusia | El cierre de Ormuz en 2026 y la guerra de 2022 demostraron que dos corredores de suministro pueden mover un 80 % el precio mundial de la urea en cuestión de semanas [32] [35]. | |
| Controles voluntarios de la escorrentía agraria | Bajo un régimen voluntario basado en incentivos, la media quinquenal de la zona muerta del golfo sigue duplicando con creces el objetivo para 2035 [14]. | |
| Subvenciones a los precios que premian el exceso | La factura de las subvenciones de la India subió un 22 % en un año, mientras el precio fijo de la urea desincentiva una fertilización equilibrada [60]. | |
| Prohibiciones bruscas de los insumos sintéticos | La prohibición de Sri Lanka en 2021 redujo las cosechas de arroz en torno a un 32 % y la producción de té un 18 % antes de que se revocara [31]. | |
| Productos de eficiencia sin eficacia demostrada | Ensayos independientes con nanourea registraron pérdidas de rendimiento de entre el 13 % y el 22 % en trigo y arroz [53]. |
Las cuentas en disputa
A cuántas personas alimenta realmente el nitrógeno, quién se beneficia de la escasez y si el mundo puede usar menos
La afirmación de que el nitrógeno sintético alimenta a la mitad de la humanidad es una estimación basada en modelos, no una medición, y los investigadores serios la sitúan entre el 40 % y el 50 % ⚖ Controvertido [1] [2] [3]. Las controversias más difíciles giran en torno a los beneficios empresariales, la tecnología de eficiencia y la rapidez con que un país puede recortar el uso sin poner en peligro su seguridad alimentaria.
La primera controversia afecta a la propia cifra principal. El 48 % de Erisman para 2008 y la estimación de Rosa y Gabrielli de aproximadamente la mitad en 2019 se sitúan en el extremo superior; la estimación de Smil, de alrededor del 40 % a finales de los años noventa, queda por debajo ⚖ Controvertido [1] [2] [3]. La diferencia obedece sobre todo a qué parte del rendimiento de los cultivos se atribuye al fertilizante y no a mejores semillas, al riego o a la gestión. La propia estimación de Erisman para el conjunto del siglo XX era del 27 % de la población ✓ Hecho establecido [1]. Our World in Data advierte de que, como es comprensible, resulta difícil obtener estas estimaciones con un alto grado de certeza ✓ Hecho establecido [3]. La formulación prudente es que el nitrógeno sintético sostiene a entre dos de cada cinco y una de cada dos personas que viven hoy.
La segunda controversia se refiere a los beneficios. Los críticos señalan los beneficios récord de 2022, la concentración del mercado estadounidense y las investigaciones antimonopolio de 2026 como prueba de que los productores se aprovechan de la escasez ⚖ Controvertido [36] [47]. Los defensores del sector replican que las plantas norteamericanas compraban gas barato del Henry Hub mientras los precios los marcaba el productor europeo marginal, cuyos costes de gas habían subido más de un 500 % ✓ Hecho establecido [37]. Desde esa óptica, las ganancias extraordinarias fueron un subproducto de la geografía y no de la colusión. Al cierre de este informe no se había presentado ninguna acusación, y en julio de 2026 las asociaciones de productores de maíz seguían reclamando la intervención federal ◈ Evidencia sólida [47].
Millones de personas han muerto en conflictos armados en los últimos cien años, pero, al mismo tiempo, se ha alimentado a miles de millones de personas.
— Jan Willem Erisman y sus colegas, sobre el legado de la síntesis del amoníaco, Nature Geoscience, octubre de 2008La tercera controversia gira en torno a si la tecnología de eficiencia puede sustituir a los límites. La experiencia china es el argumento más sólido a favor del optimismo: el consumo total de fertilizantes cayó un 12,8 % entre 2015 y 2020 mientras mejoraba la eficiencia ✓ Hecho establecido [52] [8]. Menegat y sus colegas sostienen que las emisiones podrían recortarse de forma sustancial sin comprometer la seguridad alimentaria ◈ Evidencia sólida [19]. Los escépticos aducen los ensayos con nanourea, la conclusión del tribunal neerlandés de que el Gobierno carecía de un plan creíble y más de dos décadas de programas voluntarios en la cuenca del Misisipi sin alcanzar el objetivo de hipoxia ⚖ Controvertido [53] [50] [14]. La tecnología funciona cuando se mide y se hace cumplir; fracasa cuando se vende como sustituto del cumplimiento.
Argumentos para producir más
Las estimaciones convergen en que entre el 40 % y el 50 % de la población mundial se alimenta gracias al nitrógeno sintético [3].
El uso africano de fertilizantes, de 34,5 kilogramos por hectárea, sigue por debajo del objetivo de 50 kilogramos fijado en Abuja [29].
La prohibición de Sri Lanka en 2021 redujo las cosechas de arroz en torno a un 32 % en una sola campaña [31].
El USGS describe el nitrógeno como un nutriente vegetal esencial que no tiene sustituto [4].
La eficiencia china aumentó un 18 % en una década mientras los rendimientos crecían un 10 % [8].
Argumentos para usar menos
La fijación humana, de unos 190 teragramos, triplica aproximadamente el límite seguro de 62 [9].
Solo alrededor del 40 % del nitrógeno aplicado llega a la cosecha en el conjunto del mundo [6].
Los daños del nitrógeno en Europa, de entre 70.000 y 320.000 millones de euros al año, superan el ingreso agrícola que genera [22].
Las cadenas de suministro de fertilizantes generan el 2,1 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero [19].
La cuarta controversia tiene que ver con la velocidad. La decisión de Sri Lanka de prohibir de la noche a la mañana los fertilizantes sintéticos en 2021 es el ejemplo aleccionador: según el Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI), las cosechas de arroz cayeron un 32 %, la producción de té bajó un 18 % y el país perdió unos 425 millones de dólares en exportaciones de té ✓ Hecho establecido [31]. Los partidarios de una transición rápida sostienen que Sri Lanka fracasó porque prohibió los insumos sin construir antes las alternativas, no porque la reducción sea imposible ⚖ Controvertido [31]. Sus adversarios replican que el episodio demuestra el escaso margen del que dispone un sistema alimentario una vez construido en torno al nitrógeno sintético. Ambas partes coinciden en un punto: cualquier reducción debe venir primero de la eficiencia y solo después de los recortes absolutos.
Las controversias se ven de manera distinta según desde dónde se observen. En China, la India, los Países Bajos y el Cinturón del Maíz estadounidense, las pruebas apuntan a un uso excesivo considerable que podría reducirse sin rebajar los rendimientos. En buena parte del África subsahariana, las pruebas apuntan a un uso insuficiente que mantiene los rendimientos muy por debajo de su potencial ◈ Evidencia sólida [29] [55]. Un único mensaje global —usar menos, o usar más— no sirve para ninguno de los dos grupos. La forma productiva del debate es regional: donde el nitrógeno abunda, eficiencia y límites; donde escasea, acceso y una mejor gestión desde el principio.
Una última incertidumbre atañe al amoníaco bajo en carbono. El amoníaco fabricado con hidrógeno obtenido por electrólisis alimentada con electricidad renovable, o a partir de gas con captura de carbono, reduciría las emisiones de las fábricas y aflojaría el vínculo con el precio del gas. Pero la AIE informó en 2025 de que el hidrógeno de bajas emisiones sigue representando menos del 1 % del suministro, y rebajó sus previsiones de producción de hidrógeno de bajas emisiones para 2030 de 49 a 37 millones de toneladas tras una oleada de cancelaciones ✓ Hecho establecido [21] [57]. Incluso una fábrica completamente limpia dejaría intacto el 58,6 % de las emisiones de la cadena de suministro que se producen en el campo ◈ Evidencia sólida [19]. Una producción más limpia es necesaria, pero no ataja las fugas que están en el núcleo del problema del nitrógeno.
Lo que nos dicen las pruebas
El nitrógeno es un fracaso de gestión antes que un fracaso de suministro
El mundo no sufre escasez de nitrógeno; sufre un problema de eficiencia en su uso que la dependencia del gas ha vuelto peligroso ◈ Evidencia sólida [6] [20]. Las pruebas respaldan aumentar la eficiencia allí donde el uso es elevado, ampliar el acceso allí donde es escaso y reducir la exposición a los cuellos de botella que fijan el precio.
La primera conclusión es que no se puede abandonar Haber-Bosch en ningún horizonte temporal realista. Entre el 40 % y el 50 % de la población mundial depende de este proceso ⚖ Controvertido [3], el África subsahariana necesita más nitrógeno y no menos ✓ Hecho establecido [29], y el único país que intentó dejar el fertilizante sintético de la noche a la mañana perdió alrededor del 32 % de su cosecha de arroz en una campaña ✓ Hecho establecido [31]. Cualquier política que trate el fertilizante nitrogenado como un simple contaminante que hay que prohibir malinterpreta las pruebas. La cuestión no es si usar nitrógeno sintético, sino qué parte de lo que se produce llega a un cultivo.
La segunda conclusión es que el desperdicio es la variable central. Si solo alrededor del 40 % del nitrógeno aplicado llega a la cosecha ◈ Evidencia sólida [6] y la fijación humana triplica aproximadamente el límite planetario ✓ Hecho establecido [9], la brecha entre lo que se fabrica y lo que se aprovecha alimenta todos los daños aguas abajo: la zona muerta media de 4.755 millas cuadradas en el golfo ✓ Hecho establecido [14], el 74 % de las emisiones de óxido nitroso que corresponde a la agricultura ✓ Hecho establecido [17], el nitrato en las aguas subterráneas desde Alemania hasta Iowa ✓ Hecho establecido [59] [25] y las muertes vinculadas al amoníaco en el aire estadounidense ◈ Evidencia sólida [28]. Elevar la eficiencia de alrededor de 0,4 a 0,7, como proponen Zhang y sus colegas, los reduciría todos a la vez ◈ Evidencia sólida [6].
La tercera conclusión es que la eficiencia responde a la obligación de cumplir, no a las exhortaciones. El consumo chino de fertilizantes cayó un 12,8 % con objetivos nacionales explícitos ✓ Hecho establecido [52], y su eficiencia mejoró mientras subían los rendimientos ◈ Evidencia sólida [8]. Dinamarca ha pactado un precio para las emisiones del ganado y un fondo para retirar superficie agraria de la producción ✓ Hecho establecido [51]. En cambio, el régimen voluntario de la cuenca del Misisipi ha dejado la zona muerta en más del doble de su objetivo ✓ Hecho establecido [14], y el precio fijo de la urea en la India sigue premiando el uso excesivo ◈ Evidencia sólida [60]. Las políticas que funcionan encarecen el desperdicio para el agricultor que lo genera, o le pagan directamente para que genere menos.
El coste de la contaminación por nitrógeno recae en los abonados al agua, los pescadores, el clima y quienes respiran aire contaminado, mientras que el agricultor solo paga el saco de fertilizante [22] [25] [28]. Las políticas que gravan o limitan el excedente de nitrógeno, y no su uso, premian la eficiencia sin restringir la producción de alimentos. Además, reducen la exposición al gas que, dos veces desde 2021, ha convertido el fertilizante en un arma geopolítica.
La cuarta conclusión es que el nitrógeno es ya una cuestión de seguridad. Las crisis de 2022 y 2026 demostraron que el precio de la urea puede dispararse un 80 % en semanas cuando un proveedor de gas entra en guerra o se cierra un estrecho ✓ Hecho establecido [32] [35]. Las prohibiciones de exportación de China agravaron ambos episodios ✓ Hecho establecido [34] [45]. La respuesta europea —aranceles al suministro ruso, ajustes en frontera por carbono y, después, suspensiones de emergencia para compensarlos— ilustra lo difícil que resulta perseguir al mismo tiempo objetivos climáticos, de seguridad y de asequibilidad ◈ Evidencia sólida [39] [41] [42]. Cada tonelada de nitrógeno que no es necesario aplicar es una tonelada que no hace falta importar.
La quinta conclusión es que la pieza que falta es la medición. La Declaración de Colombo fijó el objetivo de reducir a la mitad el desperdicio de nitrógeno para 2030 ✓ Hecho establecido [23], pero no existe una contabilidad internacional acordada del excedente de nitrógeno comparable a los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero. Los países informan de las ventas de fertilizantes y de los rendimientos de los cultivos, pero rara vez de la diferencia entre ambos. Sin esa cifra, los gobiernos no pueden fijar objetivos, no se puede recompensar a los agricultores que los cumplan y la ciudadanía no puede saber si las políticas funcionan. La evaluación de la Directiva europea de Nitratos de 2026 concluyó que la norma sigue siendo necesaria tras 35 años ✓ Hecho establecido [27]; lo mismo podría decirse de la política del nitrógeno en general.
Un siglo después de que el aparato de Fritz Haber funcionara por primera vez durante cinco horas en un laboratorio, la reacción que descubrió alimenta a miles de millones de personas y degrada el agua, el aire y el clima de los que estas dependen ✓ Hecho establecido [1] [2]. Ninguno de los dos hechos anula al otro. Las pruebas no respaldan el abandono del nitrógeno sintético, pero tampoco el statu quo. Respaldan un objetivo más acotado y más exigente: conseguir que una parte mucho mayor del nitrógeno que el mundo ya produce acabe en los alimentos y no en los ríos, los mares y el cielo.